biografía
La actual formulación de Iván Montaña no es una representación más o menos alternativa o ingeniosa de la realidad fáctica, es una expresión de un momento vivencial. Cada pintura es el resultado de expresar vivencias, recuerdos, sentimientos, sensaciones. No son muros sobre los que se dispone una escena. Tal y como funcionan nuestros recuerdos, o nuestros sueños que se van moldeando con elementos aislados, sintetizados, simplificados, y que de manera arbitraria van guardando en nuestro interior cada vivencia, colocando cada cosa en un no espacio, unas sobre otras sin lógica aparente pero finalmente van creando una estructura cohesionada que nos define como personas. Las Obras de Montaña son yuxtaposiciones de figuras, palabras, hechos, interacciones donde (como en la mitología china) todo está vivo, cada objeto, cada cosa, cada ser tiene su ánima. El palimpsesto de la memoria surge de manera orgásmica en cada acto de creación.
BIOGRAFÍA COMPLETA.
Iván Montaña, (Tarragona, 1975). Obtuvo su formación en la Escuela Superior de Diseño e Ingeniería de Barcelona (ELISAVA). Aquella formación muy basada en los conceptos pedagógicos de la BAUHAUS le dotaron de una capacidad sintética y reduccionista ante la construcción de imágenes. El celebrado concepto de “less is more” de Mies Van der Rohe fue muy bien estudiado por Iván Montaña. Por otra parte, los museos de Barcelona, de esos grandes artistas mediterráneos que fueron Tapies, Miró, y Picasso influyeron notablemente en el mundo creativo de Iván.
Muy pronto con tan solo 21 años (1996) crea su primera acción artística “Conformista sin Reflexión”. Fue una acción audio-sensorial, basada en el libro del sociólogo Gilles Lipovetsky, La era del vacío, que manifiesta el nuevo estado de la cultura caracterizado por el agotamiento y derrumbe de lo que ha significado la vanguardia durante el último siglo. Siguiendo esta línea conceptual hay que señalar los performances en los que combinó pintura, música y danza, a modo de obra de arte total wagneriana. “Flamenco Painting Performance” donde los músicos y bailarines flamencos van al ritmo de la pintura que va creando el pintor en vivo y en directo, y luego a la inversa. Después del flamenco experimentó con la Ópera contemporánea, sumando guitarra eléctrica y pintura bajo el título “Mikrópera Painting”. Aunque esta experimentación no es la principal producción de Iván Montaña, es importante tenerla en consideración para observar su actual formulación pictórica en la cual la música es uno de los motores que mueven al artista en su proceso de construcción. Una música que queda plasmada en colores, ritmos compositivos, gestos y grafías que incluyen frases y palabras que en ocasiones citan canciones que forman parte del imaginario personal del artista.
Para explicar la actual formulación pictórica de Iván Montaña (la cual es, sin duda, única, genuina y sumamente valiente y creativa) hay que señalar las dos etapas previas del pintor. Primero una etapa figurativa muy expresiva, con gran importancia del dibujo al modo de la Nueva Figuración francesa, con recursos como la llamada cita posmoderna, el collage, o el uso matérico de los soportes como el cartón. En esta etapa figurativa, la pintura de Iván ya era tendente a la síntesis y a la economía de recursos. Aquel momento dio paso progresivo a una etapa de pintura abstracta. Muy influenciado, por ejemplo, por Esteban Vicente, el único pintor español que perteneció a la escuela de New York del expresionismo abstracto. Estas dos etapas previas a modo de secuencia evolutiva no saciaron la sed conceptual e hipercrítica de Iván Montaña. El autor ha buscado la sinceridad ante el plano, ante la creación en su estado puro. Para ello decidió eliminar todo elemento manierista, digerir las influencias pero para desterrar toda posible copia creativa. Acudir como Picasso y Miró al niño creador. La reflexión parte de su influencia por la literatura infantil, por autores como Roald Dahl, o Michael Ende, entre otros. Considerando la complejidad que encierra para una persona adulta despojarse de una gramática compleja y llegar con una síntesis abreviada y sencilla a la esencia de la creación. Surge así el enfant terrible.
La actual formulación de Iván Montaña no es una representación más o menos alternativa o ingeniosa de la realidad fáctica, es una expresión de un momento vivencial. Cada pintura es el resultado de expresar vivencias, recuerdos, sentimientos, sensaciones. No son muros sobre los que se dispone una escena. Tal y como funcionan nuestros recuerdos, o nuestros sueños que se van moldeando con elementos aislados, sintetizados, simplificados, y que de manera arbitraria van guardando en nuestro interior cada vivencia, colocando cada cosa en un no espacio, unas sobre otras sin lógica aparente pero finalmente van creando una estructura cohesionada que nos define como personas. Las Obras de Montaña son yuxtaposiciones de figuras, palabras, hechos, interacciones donde (como en la mitología china) todo está vivo, cada objeto, cada cosa, cada ser tiene su ánima. El palimpsesto de la memoria surge de manera orgásmica en cada acto de creación. En esta formulación el espectador cobra un papel fundamental como sujeto activo. Pues es el espectador quien ha de descodificar el mensaje de una manera puramente subjetiva. Al punto, que en cada ocasión que observe una misma obra puede cerrar el mensaje de una manera diferente. La complejidad intelectiva de la propuesta de Iván Montaña es inversamente proporcional a la sencillez con la que la retina se enfrenta a cada pintura.
Ivan Montaña ha expuesto desde 1998. Es un creador incansable, ya cuenta entre exposiciones individuales y colectivas con más de 80 muestras. Su obra ha viajado a New York, París, Berlín, Düsseldorf, Gothemburg, Lisboa, Miami, o Mónaco entre otras ciudades. Ha participado en ferias internacionales. Ha participado en once premios y certámenes siendo finalista en algunos de ellos. Colecciones públicas y privadas como la Fundación Mª CRISTINA MASAVEU PATERSON, O la Fundación CARMEN I LLUÍS BASSAT cuentan con obra suya (Alemania, Colombia, Emiratos Árabes, España, Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Irlanda, México, Singapur, Suecia, y Suiza).
Texto por PhD Eduardo Bute Sánchez de Hoyos. PhD Cum Laude por unanimidad en Historia del Arte por la Universidad de Sevilla. Estancia investigadora en Buenos Aires. Máster en Arte Iberoamericano y gestión cultural por la Universidad de Sevilla.